toni8829
09-may-2004, 20:16
El Mallorca asalta de nuevo el Bernabéu y le 'da' la Liga al Valencia
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Samuel Etoo desquició al Real Madrid, el club que aún posee el 50 por ciento de los derechos por su traspaso, y fundió un poco más a un rival que desea con urgencia el final del campeonato y que con su derrota deja ya al Valencia el camino libre para conquistar el título de Liga.
El Valencia juega mañana en Sevilla. Y le saca cuatro puntos al Real Madrid. Etoo fue el rey del partido. Manejó todos los registros que le han llevado a ser el Balón de Oro de Africa. Velocidad, control, regate y llegada, mucha definición, el argumento que finalmente separa a los buenos jugadores de los extraordinarios. En este último grupo se encuentra el futbolista camerunés, un tipo que ha madurado, con hambre de fútbol y sobre todo con hambre de gloria. Eto'o necesitó nada más que el primer tiempo para resolver el compromiso. En el segundo tramo apareció menos y se fue diluyendo.
Una costumbre dolorosa
'Samu', como era conocido Etoo en la Ciudad deportiva del Madrid, cumplió con sobresaliente esa ley no escrita, pero que es ya una costumbre ya, que obliga a los ex del Madrid a hundir a su club de origen cada vez que pisa el Bernabéu. Hoy, cuando anotó el segundo tanto Etoo hizo un gesto a la grada diciendo: "Aquí estoy yo, que soy del Madrid", reivindicando su talento.
Este año primero fue Morientes, luego Valdo y esta noche apareció Etoo para tumbar a un Real Madrid, nervioso, descentrado, con angustia, pero sobre todo, sin actitud defensiva. Cierto es que Pavón y Raúl Bravo no tuvieron su día, pero más claro aún es que nadie defiende por delante, y si los demás no echan una mano, lo lógico es ver presentarse a Eto'o en el área, con un Iker desanimado y cansado de ver como entra todo el mundo como y cuando quiere.
El Madrid se fue al descanso en medio de una gran pita. Era el castigo a una noche donde al equipo de Carlos Queiroz le duraba muy poco el control del balón.
Penalti y frustración
Parecía que el Madrid podía enmendar la plana en la reanudación. Queiroz tiró a Beckham al costado derecho y Figo pasó a ejercer de medio centro. De inmediato, a los 51 minutos llegó el 2-3, con un gol de penalti de Luis Figo, muy protestado por los jugadores del Mallorca.
Figo cayó derribado dentro del área por Delibasic. E Iturralde pitó penalti. Con el 2-3, el Madrid, con más energía que buen juego, se encontró con otro gol, esta vez de Ronaldo, pero que fue anulado por mano del brasileño en el control, antes de chutar a puerta.
El Real Madrid, a pesar de marcar rápido, no pudo remontar. Queiroz retiró a Solari del terreno de juego, sacó a Portillo y el Bernabéu le propinó una buena bronca por entender que Solari no merecía ir a la ducha. Que había otros que sí debían irse antes de tiempo.
No fue el día del Madrid. Marcos y Pereyra mordieron en la zona ancha y el equipo de Luis Aragonés, con dos laterales más que potables como Poli y Cortés, salió de forma ejemplar al contragolpe. La ansiedad se adueñó una semana más del Real Madrid, que anda más tocado mental que físicamente. Desde que cayó en la final de Copa, la temporada se ha convertido en un calvario para los hombres de Queiroz, que fueron despedidos por su gente con una gran bronca.
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Samuel Etoo desquició al Real Madrid, el club que aún posee el 50 por ciento de los derechos por su traspaso, y fundió un poco más a un rival que desea con urgencia el final del campeonato y que con su derrota deja ya al Valencia el camino libre para conquistar el título de Liga.
El Valencia juega mañana en Sevilla. Y le saca cuatro puntos al Real Madrid. Etoo fue el rey del partido. Manejó todos los registros que le han llevado a ser el Balón de Oro de Africa. Velocidad, control, regate y llegada, mucha definición, el argumento que finalmente separa a los buenos jugadores de los extraordinarios. En este último grupo se encuentra el futbolista camerunés, un tipo que ha madurado, con hambre de fútbol y sobre todo con hambre de gloria. Eto'o necesitó nada más que el primer tiempo para resolver el compromiso. En el segundo tramo apareció menos y se fue diluyendo.
Una costumbre dolorosa
'Samu', como era conocido Etoo en la Ciudad deportiva del Madrid, cumplió con sobresaliente esa ley no escrita, pero que es ya una costumbre ya, que obliga a los ex del Madrid a hundir a su club de origen cada vez que pisa el Bernabéu. Hoy, cuando anotó el segundo tanto Etoo hizo un gesto a la grada diciendo: "Aquí estoy yo, que soy del Madrid", reivindicando su talento.
Este año primero fue Morientes, luego Valdo y esta noche apareció Etoo para tumbar a un Real Madrid, nervioso, descentrado, con angustia, pero sobre todo, sin actitud defensiva. Cierto es que Pavón y Raúl Bravo no tuvieron su día, pero más claro aún es que nadie defiende por delante, y si los demás no echan una mano, lo lógico es ver presentarse a Eto'o en el área, con un Iker desanimado y cansado de ver como entra todo el mundo como y cuando quiere.
El Madrid se fue al descanso en medio de una gran pita. Era el castigo a una noche donde al equipo de Carlos Queiroz le duraba muy poco el control del balón.
Penalti y frustración
Parecía que el Madrid podía enmendar la plana en la reanudación. Queiroz tiró a Beckham al costado derecho y Figo pasó a ejercer de medio centro. De inmediato, a los 51 minutos llegó el 2-3, con un gol de penalti de Luis Figo, muy protestado por los jugadores del Mallorca.
Figo cayó derribado dentro del área por Delibasic. E Iturralde pitó penalti. Con el 2-3, el Madrid, con más energía que buen juego, se encontró con otro gol, esta vez de Ronaldo, pero que fue anulado por mano del brasileño en el control, antes de chutar a puerta.
El Real Madrid, a pesar de marcar rápido, no pudo remontar. Queiroz retiró a Solari del terreno de juego, sacó a Portillo y el Bernabéu le propinó una buena bronca por entender que Solari no merecía ir a la ducha. Que había otros que sí debían irse antes de tiempo.
No fue el día del Madrid. Marcos y Pereyra mordieron en la zona ancha y el equipo de Luis Aragonés, con dos laterales más que potables como Poli y Cortés, salió de forma ejemplar al contragolpe. La ansiedad se adueñó una semana más del Real Madrid, que anda más tocado mental que físicamente. Desde que cayó en la final de Copa, la temporada se ha convertido en un calvario para los hombres de Queiroz, que fueron despedidos por su gente con una gran bronca.